Muerte y malos olores en México

La primera señal de que algo andaba mal llegó cuando un camión de 18 ruedas entró en el ruinoso barrio de Paseos del Valle, en las afueras de Guadalajara.

El camión en sí no era nada extraordinario – un camión tractor blanco tirando de un remolque refrigerado con el logo de un oso polar – pero venía con una escolta de la policía. Y mientras el enorme vehículo se dirigía a una pista embarrada entre la última fila de casas y un campo de maíz, los perros de todo el vecindario comenzaron a ladrar salvajemente ante el hedor que liberaba.

Episodio dantesco

“Era un olor a muerte”, recuerda Alejandro Espinosa, un trabajador de mantenimiento del hospital que vive cerca.

El camión fue descubierto por el público en el ruinoso barrio de Paseos del Valle en las afueras de Guadalajara.
Una multitud se reunió rápidamente, y cuando el camión se atascó en el barro, varios jóvenes pasaron por delante de la policía y forzaron a abrir las puertas del remolque.

Dentro había decenas de cuerpos humanos, envueltos en bolsas de basura, atados con cinta adhesiva y apilados al azar uno encima del otro.

Las autoridades locales finalmente confirmaron que 273 cadáveres habían sido arrojados en el remolque después de que el implacable ritmo de crímenes violentos dejó la morgue local sin espacio para los recién llegados. Durante casi dos semanas, el camión había estado vagando por el interior de los suburbios de la segunda ciudad de México.

A medida que el escándalo aumentaba, los funcionarios de Jalisco se vieron obligados a admitir que habían estado usando remolques estacionarios para guardar los cuerpos por lo menos durante dos años.

El macabro descubrimiento se produjo en la fiesta nacional del país y pareció ofrecer un comentario abrumador sobre el estado de la nación: en los 12 años transcurridos desde que México lanzó su guerra militarizada contra las drogas, más de 200.000 personas han muerto y otras 35.000 han desaparecido.

Un problema recurrente

Sorprendentemente, Guadalajara no es la primera ciudad cuya morgue se ha visto abrumada por el número de muertos, aunque es, con mucho, la más grande.

“Hay otros 20 estados con el mismo problema”, dijo Octavio Cotero, quien fue despedido como director del Instituto de Ciencias Forenses de Jalisco (IJCF) tras el descubrimiento del trailer.

Pero el incidente ofreció un símbolo perfecto para una crisis que no da dignidad a sus víctimas y que provoca la indiferencia de la población y la mera conveniencia de las autoridades.